El cepillo de dientes: ¿por qué es importante mantenerlo siempre limpio?

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25 junio, 2018
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El cepillo de dientes: ¿por qué es importante mantenerlo siempre limpio?

El cepillo de dientes, tanto manual como eléctrico, es el elemento fundamental para poder mantener una óptima higiene bucal. Gracias a él podemos eliminar todos los restos de alimentos y bebidas que ingerimos a lo largo de todo el día. Así, podemos tener una boca sana y limpia, impidiendo que se desarrollen las bacterias y los gérmenes.

Aunque es importante saber que las bacterias que intentamos evitar pueden estar ya presentes en nuestro cepillo de dientes, el cual pasamos por nuestros dientes, encías y lengua.

Cepillarse los dientes y mantener unos hábitos de higiene óptimos son fundamentales para que tengamos una salud bucodental adecuada.

¿Por qué hay bacterias en el cepillo de dientes?

Durante el cepillado, éste entra en contacto con los microorganismos presentes en el interior de la boca. Algunas de las bacterias se acumulan entre los filamentos del cepillo. Por eso, si no se retiran de la manera adecuada, puede dar lugar a más cantidad de gérmenes y bacterias cada vez.

El cuarto de baño es la zona de la casa más vulnerable a la proliferación de bacterias. Y, por norma general, guardamos el cepillo en esta habitación. Los cambios constantes de temperatura y la humedad que se genera hacen que haya más probabilidad de que encontremos bacterias en el cepillo.

Guardar el cepillo con otros en un vaso hace que los microorganismos se diseminen.

La cantidad de gérmenes y bacterias que hay en sus cerdas depende directamente del lugar y la forma en la que se guardan los cepillos.

Entonces, ¿cómo puedo guardarlo de forma correcta?

En Doctor Toledo queremos que tengas la máxima higiene bucodental para que no sufras ninguna enfermedad dental. Por eso, vamos a darte una serie de consejos para que tu cepillo de dientes esté siempre en el mejor estado y evites así la proliferación de bacterias.

Lava tus manos antes de cepillarte los dientes: limpiarlas con agua tibia y jabón antes de emplear el cepillo es necesario para no transportarle ningún microbio.

Enjuaga siempre tu cepillo tras usarlo: así retirarás los restos de pasta de dientes y de alimentos que se han podido quedar en los filamentos.

Guarda el cepillo de forma vertical, con las cerdas hacia arriba: no le pongas el capuchón hasta que no esté seco del todo, porque un ambiente húmedo y cerrado estimula el crecimiento de bacterias.

Separa tu cepillo del resto: los filamentos no pueden contactar entre sí porque podrían contaminarse.

No compartas tu cepillo con nadie

Cámbialo cada tres meses: aunque este es el plazo máximo que debería durar un cepillo para que esté en buen estado, deberás cambiarlo antes si las cerdas empiezan a abrirse.

Son consejos muy sencillos y útiles para evitar la multiplicación de bacterias y, por ende, la aparición de enfermedades como la caries, gingivitis o periodontitis.

Los errores más comunes a la hora de cepillarnos los dientes

Como ya hemos mencionado antes, la higiene es fundamental para conservar nuestros dientes en buen estado. Y aunque pensemos que tenemos buenas prácticas de cepillado, lo cierto es que cometemos más errores de los que parecen.

Te contamos a continuación cuáles son los errores más comunes y cómo solucionarlos:

No tienes una técnica de cepillado adecuada

Por regla general, tendemos a pensar que un cepillo de cerdas duras y un cepillado agresivo ayudará a eliminar mejor las bacterias, pero no es lo correcto. Esto hará que tu esmalte se desgaste y tus encías se retraigan, provocando que la raíz del diente quede expuesta aumentando así la sensibilidad dental.

Una correcta técnica de cepillado consiste en ser meticuloso para no dejarnos ninguna zona sin limpiar ni dañar los dientes o las encías. Normalmente, el tiempo establecido para ello son dos minutos.

Comienza con los dientes superiores y sigue con los inferiores. Limpia primero las caras externas, las internas y las triturantes en este orden.

No usas hilo dental y te olvidas de la lengua

Es necesario emplear hilo dental, aunque te cepilles muy bien los dientes. Los alimentos quedan incrustados en pequeños huecos interdentales a las que las cerdas no llegan. Si no puede usarlo siempre tras cada cepillado, empléalo al menos una vez al día.

Una vez cepillados los dientes y pasado el hilo dental, es necesario limpiar la lengua. Podemos encontrar cepillos con una superficie determinada para poder limpiar esta zona de la boca. Aunque si tu cepillo no lo tiene, puedes adquirir un raspador lingual. Así combatimos las bacterias que se alojan en ella y provocan el mal aliento.

Abusas de la pasta de dientes

Una mayor cantidad de pasta de dientes no significa que nuestra higiene dental sea mejor. Es decir, la pasta de dientes no tiene cubrir todo el largo del cepillo, la cantidad adecuada es la misma que el tamaño de un guisante.

Un exceso de pasta de dientes sólo hace que la boca se llene de espuma y produzca una sensación de limpieza que no es la real.

No te cepillas los dientes tras cada comida

Aunque no siempre es posible lavarlos cada vez que comemos algo, deberíamos limpiarlos tras el desayuno, la comida y la cena. Aunque debemos tener un aspecto muy en cuenta por muy raro que nos parezca: no los cepilles inmediatamente tras terminar de comer.

El pH de la boca baja y se vuelve ácido cuando comemos. Si nos cepillamos los dientes en ese momento, se aumenta la abrasión en los dientes. Para poder recuperar el pH normal, es recomendable esperar media hora para cepillarnos.

No olvides visitar a tu dentista una vez al año, como mínimo, para que revise tu boca y te realice una higiene profesional.